La legalización es una diligencia consistente en “sellar” o “precintar” la información contenida en los libros contables para que no pueda manipularse posteriormente. No se trata, por tanto, del pronunciamiento de un tercero sobre la información contenida en los citados libros, sino acreditar los aspectos formales, tales como entidad y ejercicio al que corresponden, tipo de libro o número de páginas.

En la actualidad, las iglesias y entidades evangélicas no puede legalizar sus libros en ningún organismo público ya que el Registro de Entidades Religiosas, que sería el registro que podría realizar dicha función, no tiene previsto realizar esta tarea, como tampoco el depósito de los libros de cuentas.

Dado lo anterior, FEREDE considera que no es obligatoria la legalización de los libros contables de las Iglesias, pero sí recomendable, porque así se acredita que en una determinada fecha se ha cerrado la contabilidad y que no se ha manipulado ni modificado con posterioridad. Para ello, una opción puede ser recurrir al Notario.

En todo caso, si la entidad religiosa realiza algún tipo de actividad económica resultaría de aplicación los artículos 2 y 25 del Código de Comercio y, por ello, la entidad deberá proceder a la legalización y posterior depósito de sus libros en el Registro Mercantil que le corresponda.

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